domingo, 30 de noviembre de 2008


Se despidió de Clara sujetándola por la barbilla y le dio un besoligero. Ella le respondió con cierto rictus de rutina y cansancio.Él la miró fijamente a los ojos y sonrió.—Te prometo que esta noche llegaré pronto. Estaré aquí antes de lasocho. Queda con María y Tomás.Podemos salir a cenar con ellos.Ella hizo un movimiento de asentimiento con la cabeza pero no lecontesto.Se colocó la bufanda sobre el abrigo alrededor del cuello, cogió lacartera de mano y salió con rapidez. Disponía del tiempo justo parallegar al despacho, pues había quedado con el productor a las ochode la mañana y ya era casi esa hora. La nueva película que llevabaentre manos estaba muy atrasada, y este hecho, como le habíacomentado a Clara, le estaba produciendo más quebraderos de cabezade los que podía asumir. Estaba basada en una obra de FedericoCardenal "Los girasoles no lloran", récord de ventas en el mercadoespañol y adaptada por uno de los mejores guionistas de la empresadel cine, pero el actor principal les estaba causando con su actitudbastantes quebraderos de cabeza.
Rafaela

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